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Detrás de las cámaras
Tenemos el privilegio de trabajar con profesionales de la industria entusiastas, comprometidos y con talento que además comparten nuestro valor más importante : la pasión por crear historias cinematográficas que toquen el corazón y que cualquiera pueda pueda disfrutar. Siempre trabajamos con talento joven y priorizando las de historias que ponen en valor territorios y personajes infrarrepresentados en el audiovisual.

Nuestro nombre y nuestros colores nacen del hervido manchego: el morado de la cebolla, el verde de la judía y ese amarillo claro de la patata. En nuestro símbolo, los aros de la cebolla se transforman en cintas de celuloide. La tierra se convierte en imagen y los ingredientes cotidianos, en historias. Porque así entendemos el cine: ingredientes sencillos, reconocibles y profundamente vinculados al territorio. Un proceso colectivo en el que cada mirada aporta un sabor, una textura y una forma diferente de contar. Una creación que se cocina lentamente y que, por distintiva, está destinada a viajar.
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